Acostumbrados como estamos a lo largo de estos meses a escuchar de los dirigentes del PP que todo lo que está ocurriendo sobre el caso Gürtel es una maniobra de otros contra ellos (cualquiera pudiera pensar que alguien está interesado en escribir un libro por fascículos de éxito seguro), ya no nos debe extrañar esa manera particular de ver y hasta de explicar lo que ocurre.
Esa particular manera de entender es la que debe hacer que José MªAznar, sonriendo, y repartiendo besos y saludos como en sus mejores momentos haya decidido ser partícipe de la manifestación contra la ley del aborto.
Como quien no quiere la cosa, tal vez sería bueno recordarle que fue presidente del gobierno de este país durante ocho años, y que durante esos años, desde muchos más, estaba ya vigente en nuestro país una ley del aborto, que posibilitó el que quinientas mil mujeres pudieran abortar durante su mandato.
No es bueno que nadie pierda la memoria, pero aún es más grave que alguien que tuvo tan alta responsabilidad demuestre tal amnesia.
El partido popular parece no tener muchos problemas con practicar una doble moral, con ponerla sobre la mesa una y otra vez. Hay quien puede pensar que en política vale todo, no, no puede valer tratar de engañar a quienes de verdad y en conciencia piensan y defienden sus ideas, no puede valer aprovecharse de las circunstancias para remover los instintos más básicos, no vale mentir sin más cuando hay tantas y tantas mujeres a las que ésto seguro les puede doler tanto.